Etapas del desarrollo VI (3-4 años)

En este quinto artículo acerca del desarrollo, continuamos con la explicación de los hitos de desarrollo de tres a cuatro años en cada área. Al igual que en los artículos anteriores, os explicaremos cómo se va desarrollando el bebé tanto a nivel de lenguaje y de alimentación como a nivel motor, cognitivo, emocional, socio-afectivo y en su autonomía.

En lo que respecta a su lenguaje, el niño aumenta su vocabulario, teniendo entre 900 y 1200 palabras y es capaz de construir oraciones complejas utilizando nexos como la conjunción "y", el relativo "que" y el "no". Además, utiliza oraciones interrogativas de mayor complejidad y usa correctamente el "ser" y el "haber" y conjuga verbos. En cuanto a su pronunciación, el niño a esta edad articula diptongos, consonantes en sílaba directa (ej. ma), en sílabas inversas (ej. am) y comete errores "evolutivos" en su pronunciación. Por otra parte, en cuanto a su lenguaje comprensivo, el pequeño es capaz de responder a secuencias de dos acciones que no se relacionan entre sí, comprender términos abstractos (ej.: guapo/feo) y conceptos opuestos complejos (ej.: delante/detrás). Asimismo, en esta etapa el niño regula su juego a través de su lenguaje y cambia los temas de conversación a los que le resultan más interesantes.

En cuanto a su desarrollo alimenticio, el niño tendrá plena autonomía en el uso de los cubiertos y es capaz de manejar los diferentes tipos de alimentos.

Otro aspecto muy importante es su desarrollo motor, ya que en lo que respecta a la motricidad gruesa, a esta edad ya sube y baja escaleras alternando los pies; puede golpear, lanzar y atrapar una pelota grande con precisión; corre con mayor estabilidad y seguridad; monta en triciclo; salta a la pata coja; y puede trepar estructuras de barras. Y a nivel de motricidad fina, manipula objetos haciendo uso de la pinza digital (pulgar e índice), se inicia en el empleo de nuevos objetos como las tijeras de punta redonda y copia figuras sencillas y algunas letras y números, iniciándose así en la lectoescritura.

A nivel cognitivo, cabe señalar que en esta etapa el niño consigue grandes avances en lo que respecta a la atención, la memoria y el procesamiento de información. De esta manera, el pequeño ya recordará lo que sucede en un cuento que ha leído previamente; reconocerá personas, lugares y objetos conocidos; responderá preguntas sencillas sobre situaciones pasadas; y buscará objetos perdidos u ocultos mencionando también cómo se utilizan. Asimismo, también desarrolla habilidades que le permitirán explorar y descubrir el entorno, tales como: mostrar curiosidad por personas, objetos y por la naturaleza; usar los sentidos para explorar los elementos del entorno; completar rompecabezas sencillos; y experimentar con distintos objetos a través de habilidades lógico-matemáticas (comparación, clasificación, conteo...) para resolver problemas, viendo sus efectos y repitiendo acciones para mejorar los resultados. En cuanto a sus actividades lúdicas, a esta edad el niño sigue inmerso en la fase del juego simbólico y emplea la creatividad, la imaginación y sus habilidades motrices y lingüísticas para planificar y representar este tipo de situaciones.

En cuanto a su desarrollo afectivo y socio-emocional, debemos tener en cuenta que durante esta etapa el niño desarrolla la conciencia de sí mismo como si estuviera separado de los demás, aunque ya muestra consciencia de la relación que le une a su familia y conocidos. En cuanto a las relaciones con los demás, el niño es capaz de interactuar y jugar con ellos. También será capaz de identificar y controlar mejor sus emociones, y comenzará a reconocer, responder y demostrar preocupación por los estados emocionales de los demás. Por su parte, en lo que respecta al desarrollo afectivo, en este periodo el niño sigue buscando una mayor independencia y autonomía, al mismo tiempo que el establecimiento de conexiones emocionales seguras y de confianza con sus figuras de referencia. Asimismo, mostrarán intereses y comodidad ante personas y situaciones nuevas.

Por último, en cuanto a la autonomía en el niño destaca su independencia en la capacidad para vestirse y desvestirse y la toma de conciencia de las diferentes rutinas, normas y límites, y que además, comenzará a gestionar mejor su propia conducta en función del entorno en el que se encuentre.

Referencias bibliográficas.

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