Etapas del desrrollo V (2-3 años)

En el artículo que presentamos a continuación, continuamos explicando el desarrollo de los más pequeños. En esta ocasión, explicamos los hitos de desarrollo de veinticuatro a treinta y seis meses. Siguiendo el hilo de los anteriores artículos, en este os explicaremos cómo se va desarrollando el niño tanto a nivel de lenguaje y de alimentación como a nivel motor, cognitivo, emocional, socio-afectivo y en su autonomía.

En cuanto al desarrollo de su lenguaje, y como comentamos en los anteriores artículos, tendrá una grandísima evolución. Así pues, entre los veinticuatro y treinta meses el niño es capaz de usar otros pronombres (yo, me, tu) y usar plurales. En esta etapa también es capaz de imitar modelos vistos en imágenes y frases de tres palabras. Además, el niño puede identificar la mayoría de los objetos en un cuento y las acciones sencillas representadas en la imagen, comunicar algún acontecimiento ocurrido recientemente y responder a las preguntas del tipo: ¿qué es?, ¿qué hace?, ¿dónde está?, etc. Y cumplidos ya los tres años, el niño comienza a usar pronombres posesivos, preposiciones, demostrativos, gerundios y nombres de categoría. Además, a esta edad el pequeño es capa de hacer preguntas, imitar frases de cuatro palabras, utilizar verbos para describir lo que ve en imágenes y describir lo que ha hecho cuando se le pide. Asimismo, cumplidos los treinta y seis meses el niño es capaz de seguir órdenes de tres partes (ej.: dos objetos y una acción).

En cuanto a su desarrollo alimenticio, el niño es capaz de beber en pajita a los treinta meses y de usar tanto la cuchara como el tenedor solo sin derramar cumplidos los tres años.

En cuanto a su desarrollo motor, cabe destacar que entre los veinticuatro y veintiséis meses el niño es capaz de caminar, correr, saltar, trepar e incluso ponerse de cuclillas. Entre los veintiséis y veintiocho meses, ya puede pasar con soltura las páginas de un libro menos grueso, sujetar una pintura o armar y desarmar bloques de construcciones y ya entre los veintiocho y treinta meses, el niño atrapa la pelota y puede lanzarla y golpearla. Cumplidos los treinta meses, el niño apila varios cubos sin que se caigan y puede usar cierres o broches fáciles, y ya entre los treinta y dos y treinta y cuatro meses ya podrá saltar con los pies juntos y resolver rompecabezas sencillos. Y, al finalizar esta etapa, entre los treinta y cuatro y treinta y seis meses, avanza el desarrollo de la lateralidad del niño a la fase de la alternancia (cada uno de los lados del cuerpo se irá especializando paulatinamente en actividades diferentes).

Respecto al desarrollo cognitivo, durante esta etapa las habilidades relacionadas con la memoria y el razonamiento se van sofisticando y el juego simbólico comenzará a ser protagonista del aprendizaje del niño. Así entre los veinticuatro y los veintiocho meses nuestro pequeño ya reconoce colores y formas, puede seguir instrucciones complejas y le gusta realizar actividades que se han realizado previamente y explorar su cuerpo. Además, entre los veintiocho y treinta y dos meses, el pequeño adquiere conciencia de sí mismo y ya sabe si es niño o niña, es consciente de sus rutinas y comprende la idea de posesión. Por último, entre los treinta y dos y treinta y seis meses, el niño irá asentando nociones propias del razonamiento lógico matemático (como los conceptos espaciales y temporales), los esquemas de escenas (que permiten a los niños reconocer y organizar objetos que se encuentran en sitios familiares) o los relacionados con la noción de número en lo que respecta a la correspondencia uno a uno (capaces de asignar un número a cada objeto, sin embargo, aplican etiquetas numéricas de forma salteada).

En cuanto a su desarrollo afectivo y socio-emocional, es importante que se hayan formado buenos lazos afectivos para que el niño tenga una mayor independencia y autonomía. Además, comienza a mostrar curiosidad por los estados de ánimo de los demás y tiene una incipiente capacidad de adoptar la perspectiva de otros. Sin embargo, le resultará aún complicado expresar sus emociones y no les gustará que se alteren sus rutinas. Por ese motivo, en esta etapa serán aún más características las rabietas, como consecuencia de la frustración que pueden llegar a sentir al no saber expresar bien sus ideas, pensamientos, sensaciones y sentimientos.

Por último, en cuanto a la autonomía cabe destacar que, cumplidos los treinta meses el niño se in interesa por acercarse a otros niños e iniciar algún juego en el parque y sin pañal, pide "caca" justo antes de hacerla pero todavía hay accidente. Por último, cumplidos los tres años, el niño acepta la separación de sus padres en contextos familiares y va a hacer "pis" y "caca" él solo o pide que le lleven al aseo, teniendo autonomía para bajarse y subirse un pantalón elástico

En conclusión, en estos meses el niño experimenta un gran desarrollo en todas las áreas de su desarrollo, por lo que será de vital importancia dotarle de diversas experiencias, estímulos y momentos de aprendizaje.

Referencias bibliográficas.

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